Cierto es que en el mundo de la fantasía literaria infantil, la diversidad de formas para librarse de la terrible magia que azora a los bondadosos y bellos, despierta la inteligencia, la creatividad y la capacidad de mofa; este último es el caso de mi hija. La estructura general de estos cuentos es: Un bella, una princesa ó un príncipe, son víctimas de una maldición por una acción irreflexiva o simplemente por la envidia de alguna hechicera (nótese que por lo general son mujeres); el o la protagonista sufre la maldición por años, y son liberados por algún incauto que busca casorio. Así de idónea como suena esta sintaxis para el mundo de la fantasía, suena aberrante para el mundo real.
Digo, no es que no existan príncipes, los enanos o los jorobados, o que no haya princesas o mujeres que parecen brujas; a lo que voy es al hecho mismo de la maldición y la liberación de ésta con algún acto estrafalario y frívolo... Pero para mi sorpresa, hoy me he enterado de que un hombre en la India contrajo nupcias con una perra (un ejemplar de la raza canina, no una mujer de malas mañas) so pretexto de contrarrestar una maldición que lo aquejaba desde que había arrancado la vida a dos perros (nuevamente hablo de canes, no de malos hombres) 15 años atrás en un arrozal. De aquí lo absurdo: para liberarse de una maldición, el indú, contrae matrimonio (otra maldición). En el sentido lógico, ahora es maldito por partida doble y, quizás, hasta miserable; a menos que el encanto de los cuentos entrara en acción y contrarrestara la primera maldición con la segunda.
A mi parecer, Selvakumar (el ahora marido de la perra) quedó atrapado en el mundo donde nuestras desgracias personales pueden atribuirse al "mal de ojo", el mismo lugar donde también es posible convertir a 12 hermanos en cisnes (Andersen, 1838) o en cuervos (Grimm et al., 1884) y regresarlos a su estado original con 7 años de silencio y doce camisas (menos una manga) tejidas a mano.
Selvakumar afirma que desde que lapidó a los dos perros hace quince años, sufre de parálisis, sordera y mudez, y que ante la incapacidad de la ciencia médica recurrió a un astrólogo, el cual dijo: Los fantasmas de los perros han regresado para maldecirte, la única forma de librarte de este maleficio es casarte con una perra... Supongo que debió ser increíblemente ameno para el astrólogo haber logrado que una persona se casara con un perro... supongo que es verdad que hay quien se divierte en su trabajo (inserte risa aquí). O que tal si en realidad el astrólogo no pudo ayudarlo y pretextó que la única solución sería que el quejoso se casara con una perra, bajo la idea de que el otro nunca lo haría y el astrólogo quedaría con su reputación impune, ya que le dijo la solución a su problema, pero nunca nadie vería los resultados, sin embargo ¡¡Tómala barbón!! (porque me imagino al astrólogo con una larga barba) Que el tipo se la cree y que se casa con la perra... Habremos de ver si de verdad se rompe la maldición, o si cierto astroanalista deberá hacer un gran reembolso...De antemano me disculpo por lo que ahora viene, pero quise visualizar la vida en matrimonio... con una perra:
- Llega el esposo: ¡Hola amor! ¿Qué tal tu día?
- La perra responde: ... (las perras no hablan).
- El marido: ¿Otra vez croquetas para comer?
- La perra: ... (las perras no se quejan del maltrato verbal... tampoco hacen de comer).
- El marido: Vieja, tengo ganas de que vayamos al cuarto...
- La perra: ... (las perras no sienten deseos carnales por los humanos).
- Quince minutos después...
- El médico: Entonces, ¿Cómo lo mordió la perra en ese lugar y sus pantalones no estaban rotos? ¿Esta usted seguro de que los traía puestos?
- El marido: Ah, si, es que... me atacó mientras tomaba un baño en la regadera.
- El médico: Pero usted tiene el cabello completamente seco...
- El marido: No, bueno, es que... me acababa de meter a bañar y... ¡¡Ultimadamente, es mi esposa!!

Dejando atrás a Selvakumar, y a su peluda pareja, quiero proponer que, en realidad, el matrimonio inter-especies ha sido un despostillado relativamente reciente en el plato de la sociedad actual. Quiero traer a la memoria a Sharon Tendler, que en diciembre de 2005 contrajo nupcias con un cierto cetáceo de nombre Cindy, en los arrecifes israelitas. Sharon tardó 15 años en lograr su matrimonio con el delfín, y lo preparó tan eficientemente que hasta acuerdo prenupcial firmaron.
Ahora quiero ahondar en el matrimonio con un delfín:
Un delfín con un sombrero de copa, un bastón y una corbata de moño, intenta arrastrarse lejos de la playa mientras sufre arcadas y una notoria asfixia. Un hombre se acerca presuroso a ayudarlo y una mujer lo detiene y le dice:
- Déjelo, es mi marido y hoy cenaremos en mi casa.
Llega un delfín a un lugar de reunión con otros delfines, así uno dice:
- crrrrrrr ikk iiiik crrrrrrr ik ik (Traducción: ¿Qué tal tu esposa de las dos piernas?)
El otro contesta: iik kkrrrr ik ikikikiiiik crrrrik (Traducción: Estamos mal... La verdad siento que no nos entendemos.)
En un parque de diversiones acuáticas se encuentran dos amigas:
- ¡Hola, Sharon! Hace mucho que no nos vemos, ¿Qué haces por aquí?
- Vengo a visitar a mi marido al trabajo... ¡De hecho, su espectáculo va a empezar!
- ¿Quién es tu marido? ¿Ese fornido, rubio y bien parecido entrenador de delfines?
- No, es el que lo empuja por los pies para que recorra la alberca...
La suegra: - ¿Sigue el holgazán de tu marido en su "viaje de negocios" en Orlando?
- Sí mamá. Sabes que está muy ocupado y no quiero privarlo de su éxito profesional...
- Jaja, ¿Éxito? ¿El resbaloso ese? Si de seguro se ha de andar echando clavados con la primera que el pongan enfrente y comiendo de la mano de la mujer que se acerque. Además, sólo el inútil de tu marido acepta trabajar por pescado...
Ante esta realidad, creo que el indú Selvakumar sólo quería salir en el periódico y, eventualmente, usar su matrimonio para conocer mujeres, ya que se ha propuesto que: "las mujeres dicen que el hombre casado sabe más bueno..." (Garibaldi, 2001). Por último, un amigo de Selvakumar aseguró que una vez disipada la maldición, éste contraería nupcias con una fémina real... En lo personal me pregunto qué tipo de mujer aceptaría casarse con un hombre que tiene una perra por exesposa (reitero, un can, no una mala mujer).