jueves, 22 de enero de 2009

De la epifanía ante el profeta galáctico o el lagarto perdido.

Otro de mis encuentros inexplicables ha sucedido. Agradezco al señor (el dueño de la compañía Motorota) me haya permitido tomar fotografías que documentaran esta vivencia. La evidencia es crucial en estos relatos ya que, son tan inverosímiles que no podrían ser corroborados sin fotografías, video o testigos.

Para variar un poco el giro de mis fantásticos relatos, he decidido aportar una versión Mesiánica (tipo bíblica) a mi encuentro, así como un narrativa ordinaria para aquellos lacónicos y pragmáticos. Aquí mi historia.


Narrativa Mesiánica:


De acuerdo a la religión Zoeiana, y a su principal profeta “León”, Reptiléctric es un ser galáctico que lleva luz y sabiduría a los mortales que permanecemos confinados al esferoide cerúleo que llamamos Tierra. Quiero retomar dos citas importantes de uno de los últimos salmos del profeta León:


Reptiléctric, Salmo I, Versículo 5:

“Reptilectric profeta galáctico,
Mensajero de luz aquí estamos esperándote.”


Reptiléctric, Salmo I, Versículo 9:

“Una mañana en el horizonte bajando por el triangulo del sol, sol…”


Atendiendo a estas dos citas quiero revelar que he tenido una epifanía. Reptiléctric se presentó ante mí, y dijo mi nombre. Apareció sin tapujos, habiendo descendido por el triángulo del sol, y dejando ver toda su magnificencia frente a mí y mi acompañante (una persona ajena a esta religión).
Después de materializarse cerca del cielo, Reptiléctric me pidió lo ayudara a tocar la tierra. De su bocaza abierta emergía un llanto de dolor y dicha. Reptiléctric trajo su mensaje galáctico a mis ojos y se elevó sobre el suelo para permanecer allí. Una epifanía tocó mi corazón, el mensaje de Reptiléctric fue claro, nada existe, todo desaparece. Se desmaterializó cuando yo no miraba. Su mensaje se quedó conmigo y con aquella que conmigo estaba, y observamos el mar sideral cuyas olas rompen a la orilla del templo bajo nuestra piel… Reptiléctric, no me arrepiento de nada.


Narrativa Ordinaria:


Un día estaba con una amiga y en un árbol había una lagartija de plástico. La bajé con una rama y jugué con la lagartija un rato. Tenía un silbato en la boca y chillaba cuando la apretaba. Pensé que a un niño se le había perdido y que igual y se agüitaba. La dejé arriba de un bote de basura y alguien se la llevó antes de que yo regresara.

fig. 1: Reptiléctric bajando por el triángulo de sol
(la lagartija de plástico en el árbol).

fig. 2: Reptiléctric, profeta galáctivo, por cuya bocaza emanaban un llanto de dolor y dicha
(la lagartija de plástico con el silbato en la boca).

fig. 3: Reptiléctric elevado del suelo, prodigando su mensaje de luz y verdad
(la largartija arriba del bote de basura a ver si regresaba su dueño).