Si bien el libro de los records Guinness comenzó como un
esfuerzo publicitario de una cervecera para poner fin a las discusiones entre
los álgidos bebedores ingleses e irlandeses, hoy es mucho más que una
recopilación de datos que sólo a los acérrimos practicantes del culto a Baco
les interesaría saber (y discutir por los mismos).
Cada vez que escucho o leo una noticia sobre la implantación
de un nuevo record mundial mi mente gira descontroladamente. La curiosidad,
asombro y morbo me desbordan como el derrumbe de las 321 197 piezas de dominó
que Liu Yang apiló en China, y éste es precisamente mi punto ¿Cómo es que estas
personas ordinarias descubren sus sorprendentes habilidades? ¿Cómo fue que
Murali K.C. descubrió que es capaz de abrir 68 botellas de cerveza con sus
dientes en un minuto? ¿Cuál fue la motivación de Melvin Boothe para decidir tener
las uñas más largas del mundo (largo combinado de 9.85m)? Y tal vez, la
pregunta más importante ¿Para qué?
Tal vez no haya una sola respuesta, resulta que hay cientos
de records mundiales de naturaleza, digamos, intrigante. Tal vez cada una de
estas personas tuvo una epifanía diferente (tal vez algunas ni siquiera gozaron
de este bella experiencia) y como resultado de esta vivencia reveladora
comenzaron su camino hacia la adjudicación del record.
Pues bien, siguiendo las enseñanzas del venerable Ben Parker
“con un gran poder, viene una gran responsabilidad”, exhorto a todos los
poseedores de una marca mundial a que utilicen sus habilidades en beneficio de
toda la humanidad. Me dirijo a ustedes, ejemplos de templanza, virtud y
obstinación, a que formen “La Liga de los Justicieros Guinness” (LJG). Este
asombroso conglomerado de talentos tendrá por objeto poner a disposición de los
desvalidos, malaventurados, víctimas de las circunstancias y lerdos, sus capacidades
sobrehumanas con el fin único de ayudar desinteresadamente.
Pero ¿Cómo puede la LJG ayudar a los desamparados? Para eso,
la LJG contará con un igualmente asombroso departamento de logística, que
convoque a los justicieros que poseen las habilidades que cada emergencia
necesite, con un corto tiempo de respuesta, y resultados avasalladores.
Escenario 1:
El Sr. Deberino Constante se dirige a una institución
bancaria con el objetivo de realizar un depósito y mitigar alguna de sus
ahogadas tarjetas de crédito. Al entrar al banco, comienza su travesía por el
pequeño laberinto que confunde y fastidia a los clientes, y después de esperar
15 min está a punto de pasar a la ventanilla cuando… ¡Un apagón!
La histeria se generaliza y las personas, preocupadas por su
dinero y por el tiempo que han invertido alineados en la retahíla de personas,
exigen a las personas en las ventanillas ser atendidas y que sus transacciones
permanezcan; son las fechas de corte (último día de pagos) y no pueden permitir
que los intereses se acumulen en sus deudas. La intensidad de los reclamos
crece y el Sr. Deberino está a punto de atizar una ventanilla con uno de los
soportes del pequeño laberinto cuando, de pronto, una niebla aparece junto con
un sonido de fanfarrias. Son dos miembros de los LJG:
★ Chen Ranran, capaz de
hacer hasta 8 operaciones mentales de 120 dígitos en un minuto.
★ Jayashimha Ravirala, capaz de memorizar una secuencia
numérica de hasta 264 dígitos en 1 minuto.
★ Mariusz Pudzianowski, el hombre que ha ganado la competencia
del “Hombre más fuerte del mundo” en 5 ocasiones (cantidad record).
Raudos calman a las personas, en especial Mariusz, y
comienzan a recibir las operaciones bancarias de cada cliente de forma
eficiente, recordando cantidades y cuentas, recibiendo dinero y regresando “el
cambio” en menos de 1 minuto por operación. Cuando que el poder eléctrico
regresa a la sucursal, nuestros justicieros dictan a un operador de caja cada
una de las operaciones realizadas, sin perder pesos ni centavos, sin confundir
cuentas, permitiendo al Sr. Deberino continuar con su penosa y larga serie de
pagos hasta ver el fin de sus deudas… O su vida, lo que se acabe primero; pero
eso sí, sin perder la oportunidad de hacer su pago puntual ese día.
Escenario 2:
Un Cheff joven y de cabello engomado, el Licenciado en
Gastronomía Nacho Estufas, ha adquirido el compromiso de servir el desayuno
anual del “Grupo de los Veganos Potosinos”, una asociación que,
sorprendentemente, cuenta con 250 miembros. El día del evento, parece que
nuestro joven Cheff ha tropezado, abierto y desparpajado la caja de Pandora:
los distribuidores van retrasados, los cocineros y meseros sufren de diversas
desaventuranzas menores y no se presentarán a laborar, además de que el jardín
en el que se ha dispuesto el evento está lleno de mosquitos por las lluvias. El
joven Chef está desolado, estresadísimo, con el oneroso compromiso de preparar
y servir el desayuno anual al grupo de veganos. En eso, recuerda que posee el
número internacional de la LJG, y al llamar describe su crítica situación. En
instantes, un helicóptero aparece en el cielo, y sendas cuerdas permiten el
descenso a rápido de un escuadrón de élite, son los justicieros Guinness:
★ Ashrita Furman, capaz de fragmentar 99 plátanos en un minuto
con sus manos desnudas.
★ Tsurugi Genzou, capaz de cortar en un minuto, 28 manzanas en
el aire con ayuda de su espada.
★ Leonardo D´Andrea, capaz de destrozar 10 sandías con su
cabeza en 16 segundos.
★ Ashrita Furman, capaz de quebrar 118 pepinos en un minuto.
Este grupo de valientes preparará una ensalada de frutas
(sí, el pepino es una fruta) digna de los veganos potosinos, y lo harán ¡¡En 1
minuto!! Pero ahí no termina, como apoyo adicional se presenta la familia
Kundin, los poseedores de la colección de platos souvenir más grande del mundo
(621 de ellos), que además ayudarán en el servicio. Y por último, pero muy
importante, Henri Pellonpää coronará el evento con su increíble habilidad de
matar 25 mosquitos en un minuto, manteniendo a los comensales veganos libres
del ataque de estos hematófagos diminutos.
Así, la LJG ha salvado el pellejo del Cheff Estufas, y el
desayuno anual de los veganos potosinos.
Escenario 3:
Un grupo de ingenieros, científicos, empresarios y curiosos
asiste al congreso nacional de tecnologías limpias. Todo tipo de representantes
se hacen presentes en el evento: promotores de paneles solares, constructores
de molinos de viento, defensores del poder geotérmico, transformadores de biomasa,
líderes de proyectos para la generación de hidrógeno y biogás, que se dieron el
lujo de llevar un par de vacas (sí, unos vacunos) para analizar el potencial de
sus heces en el mercado de los bioenergéticos.
El objetivo del congreso es generar propuestas para tener un
México limpio, que utilice sus recursos de forma responsable, sustentable.
Llega la hora de la conferencia magistral, una que será la cumbre del foro para
expresar ideas, establecer alianzas, proponer directrices. Antes de empezar, el
receso para tomar café tiene lugar y cuando sale la marabunta de cafetaleros
resulta que hay café, hay azúcar… pero no leche ¡Oh, la angustia! Todos están
exhaustos, ya no pueden pensar, y la cafeína haría maravillas por su poder de raciocinio
y deducción, pero… ¿Cómo consumir café sin su respectiva dosis de leche? Es
inaudito. La conferencia magistral será un rotundo fracaso y no habrá ideas
eficientes ni lógicas para llegar al México del futuro. De entre la multitud,
un grito de batalla hace titilantes corazones: ¡Por nuestro record, ayudar al
mundo! La conmoción se manifiesta y aparecen dos gallardos justicieros de la
liga Guinness:
★ José María Serna Férnandez, capaz de ordeñar 35.5 litros de
leche en 30 minutos.
★ Ilker Yilmaz, capaz de lanzar un chorro de leche de casi
280cm con su ojo.
Rápidamente José María arrima un banquito a una de las vacas
que los entusiastas del biogás hicieron favor de llevar, y comienza a ordeñar
con un movimiento de dedos que haría verde de la envidia Chen Kai, el prestidigitador.
La leche va siendo depositada en vasos desechables e Ilker comienza a usar su
talento para lanzar certeros chorrillos de leche fresca a los vasos de
poliuretano sostenidos por las manos de los cafetaleros desvalidos. Con
admiración, agradecimiento y un poco de asco, los asistentes toman su café y
renuevan sus fuerzas. Momentos después la cumbre ha comenzado y el flujo de
ideas no se hace esperar. Nuestros justicieros desaparecen con una sonrisa de
satisfacción; han salvado la cumbre de las tecnologías limpias y México tendrá
un futuro digno de sus habitantes.
Así, conmino a los poseedores de un record Guinness a formar
esta Liga Justiciera que ayudará a la humanidad en las condiciones más diversas
e inimaginables, y me comprometo a agradecer su asistencia, así como a prodigar
mi aprecio por su altruista agrupación. Despidamos por ahora a la liga con su
lema: ¡Por nuestro record, ayudar al mundo!
