lunes, 1 de septiembre de 2008

Del Domino Mundial Altruista o Apología de los Villanos Megalómanos

Resulta que nuevamente, la Prin y yo, veíamos el televisor. Esta vez se transmitía una nota informativa de la toma de tribunas, toma de instalaciones y otras engorrosas invasiones. El motivo no tiene importancia, sin embargo, las consecuencias de estos fatídicos eventos eran desastrosas: Agrasiones verbales, lesiones a terceros, daños materiales, bandalismo y hasta robo. Le dirigí unas palabras a mi niña: “No es posible que estas personas, quienes supuestamente buscan un beneficio patriótico, utilicen estas vías de resultados tan lamentables...” Continué mi monólogo “Alguien debería hacer un consenso y determinar la solución óptima donde todos seamos beneficiados por igual, así, no se harían daño si es que buscan lo mismo, y no habría beneficios ulteriores de grupos ajenos...” ¡Entonces me golpeó! No mi niña, sino una idea. Una idea tan consistente y perfecta, que debería se la solución a todas estas tribulaciones. Una idea que podría colocar al mundo en el lugar utópico que deberíamos tener. Esta idea no fue otra que la de dirigir, personalmente, a todas estas personas, y elegir lo mejor para ellas. Quiero decir, ¡Gobernar al mundo! Pero gobernar al mundo para salvar a las personas de ellas mismas, como un acto completamente altruista y desinteresado. No buscando el dinero ni el poder, ni la capacidad de determinar insensatamente el destino de la humanidad. El fin único de esta empresa sería ayudar a cada persona existente y dar felicidad y armonía a todos.

Una vez que caí en cuenta de esta posibilidad, comencé a reflexionar sobre aquellos que había perseguido este mismo sueño. Traje a mi mente a diversos personajes de lo más pintorescos, pero que podrían ser movidos por este mismo motor:

  • Darth Vader comenzó su asenso al poder con el único fin de terminar con el separatismo entre galaxias. Su propósito era hacer lo mejor para todos aquellos que en realidad no sabían que deseaban, y entraban en discusiones irreales alejadas de las necesidades de los muchos extraterrestres que del consejo galáctico dependían.
  • Cerebro (el compañero de pinky) no deseaba tener poder ni mujeres hermosas ni reconocimiento público sobre su inteligencia. Sólo deseaba gobernar al mundo por la única razón de hacer todo mejor.
  • El Doctor Doom era un visionario que soñaba con llevar la dicha que había logrado en su natal Latveria a todo el mundo.
  • Por último, posiblemente Skelletor (Némesis de He-man) podía ser un rebelde que buscaba eliminar el despotismo que azotaba a Eternia.

Mi conclusión fue que definitivamente esta no era una tarea para personas simplonas o de poca convicción. Se requiere un espíritu inquebrantable y una sobresaliente voluntad, además de inteligencia y astucia ¿Estaré a la altura del reto? No lo sé, pero lo seguro es que puedo comenzar a elucubrar ideas que me permitan alcanzar esta difícil tarea.

Fragüé tres planes para lograr esta empresa:

  • Mutarme genéticamente en un lagarto gigante: Esta posibilidad deriva de mis conocimientos de la recombinación genética (que adquirí en mi actual posgrado). Mutarme en un gigantesco lagarto que escupa fuego me daría la fuerza necesaria para dominar de manera rotunda cualquier altercado con mis gobernados. Algunos de los inconvenientes de este plan son:
  1. Mis gobernados no entendería cuando yo hablara. Ya que mis cuerdas bucales han sido transformadas, yo pensaría que expreso mis ideas en forma ordenada, mientras que la población sólo escucharía: Graaau Grau Gggrau Graa.. Este evento no permitiría expresar mis mandatos de forma correcta.
  2. Tendría que despegarme de los placeres humanos que me hacen tan feliz. No puedo imaginar la cantidad de cigarros que tendría que consumir para equiparar mi masa, y no quiero ni empezar a reflexionar en la cantidad de cerveza que debería consumir en un fin de semana.
  3. Por último, mis estornudos. En lugar de desearme salud, mis gobernados saldrían corriendo, y hasta podrían morir, ante las estelas de fuego ardiente que saldrían por mi boca y mi naríz.
  • La construcción de un robot gigante lleno de armamento. Por este medio podría, nuevamente, lograr empresas que requirieran una gran cantidad de dedicación y esfuerzo, de manera muy sencilla. Podría hacer puentes carreteros, edificios y represas en un solo día, mejorando la calidad de vida de mis gobernados. Los inconvenientes son:
  1. La inversión económica en la construcción de tal dispositivo.
  2. Si algún día me quedara dormido y me arrebataran el control del robot.
  3. ¡¡Las baterías!!
  • Un ejército de muertos vivientes. Los muertos vivientes son soldados ideales ya que no requieren alimento, no duermen y no descansan. Los inconvenientes pueden ser:
  1. Se comerían los cerebros de mis gobernados.
  2. Los muertos vivientes no entienden mucho de razones.
  3. El mal olor.
  • Crear un ejército de hurones recombinados genéticamente que podría dirigir hacia el dominio mundial. Esta opción sería muy asequible, ya que los hurones son expertos en entrar en cualquier residencia, sabotear cualquier instalación, convencer a la población con su ternura y atacar en caso necesario. Los inconvenientes son:
  1. Los hurones duermen casi 20hrs al día, es decir, no tendría ejército 4 quintas partes del día.
  2. No logro hacer que mi hurón me haga caso, menos lograría mandar centenas de ellos.

Sin duda requiero generar nuevos planes para lograr mi empresa, pero estoy plenamente convencido de que me mueve una razón correcta y desinteresada.






Fig. 1: Mutación a lagarto gigante escupe fuego.

Fig. 2: Robot gigante con armamento.

Fig. 3: Ejército de zombies.

Fig. 4: Ejército de hurones recombinados genéticamente.

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