
Estaba leyendo hace unos días sobre "el asesino del ajedrez". Este individuo es un ruso que decidió comenzar a asesinar personas después de una trifulca amorosa con una exnovia y un amigo. Una vez que comenzó a matar personas, él decidió seguir haciéndolo bajo idea de que mataría a 64 personas (mismo número de recuadros en un tablero de ajedrez)... A ciencia cierta, desconozco el motivo por el que alguien decidió darle el nombre de "asesino del ajedrez" porque no marcaba a sus víctimas con nada que pareciera una pieza del mentado juego, o ninguna otra vinculación con el entretenido y sobreponderado juego. La realidad es que, según las propias declaraciones del asesino, él decidió darse el nombre porque quería superar la marca de homicidios que otro asesino en serie ruso había impuesto tiempo antes. El asesino previo era el llamado "Carnicero de Rostov", y su nombre es Andrei Chikatilo, quien fue detenido en 1992 por el homicidio de 52 mujeres y niños. Ante esta evidencia, el "asesino del ajedrez" (Alexander Pichushkin) dice que su motor era superar dicha marca con 64 víctimas, marcando la muerte de cada una en un tablero de ajedrez (supongo que de ahí el nombre). Alexander jura haber asesinado a 61 personas, pero en realidad, sobrevivieron 3 por lo menos, y sólo se han encontrado evidencias tangibles de la muerte de 51 personas. La verdad es que Alexander (el asesino del ajedrez) puede estar mintiendo para sentir que superó a Andrei Chikatilo.
Después de todo esta retahíla de datos insulsos, el punto de mi disertación es: El asesino del ajedrez tenía por única motivación matar personas. No había una trama profunda, ni un orden, ni ninguna verdadera razón para tomarlo como un verdadero genio del homicidio, si bien, lo único verdaderamente pensado en sus homicidios era el mismo cuento con el que atraía a sus víctimas a tomar vodka para matarlos después. Este cuento era el de la muerte de su perro, perro que nunca tuvo, de ahí que sí se esmeró en esa historia. A mi parecer, no había ningún motor, ninguna inspiración verdadera como para seguir un orden o patrón de homicidio, me parece que Alexander sólo buscaba matar personas y buscar algo que lo hiciera sentir suficientemente "inteligente" como para pensar que hacía lo que hacía porque era superior a los demás.
Al final, creo que lo único que quiero decir es que damos más atributos de los debidos a las cosas que nos asustan o nos parecen malas. Como cuando alguien platica de la vez que se asustó con un perro callejero, que se veía como una fiera inmensa, de boca espumajeante, con colmillos tan largos que llegaban al suelo... Cuando la verdad era un perro famélico que muy a penas atinó a ladrar al asustadizo transeúnte en el momento más inoportuno... Cierto es que nos parece que aquello que nos perturba, asusta o incomoda, tiende a poseer propiedades más allá de las que verdaderamente puede tener, porque así es más fácil justificar nuestras emociones ante la verdadera amenaza, que en ocasiones, puede ser más aterradora que la mentira en nuestra cabeza, como en el caso del asesino del ajedrez:
"La mentira es que era era un habilidoso e inteligente individuo que edificó un plan horrendamente macabro y maquiavélico para asesinar a sus pobres víctimas rusas (vagabundos, principalmente). La horrenda verdad, que es mucho más espeluznante que la fantasía anterior es que hay un individuo tan indolente como matar a alguien y no sentir tristeza o culpa, y tan ocioso como para hacer de eso un proyecto personal, sin meta ni justificación, sólo por el mero ocio de matar."
Para mí, es mucho más aterradora la verdad porque no hay que esperar a que una persona extremadamente inteligente, malvada e incomprendida aparezca en una ciudad para que comiencen los homicidios... Lo único que se necesita es una persona con problemas de autoestima y mucho tiempo libre.
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