miércoles, 23 de julio de 2008

Crónica de un simulacro anunciado

Ante la premisa “más vale prevenir que lamentar” mis compañeros de laboratorio y yo, fuimos sometidos a una de las actividades más tediosas e infructíferas de la sociedad contemporánea; un simulacro. Debo señalar: yo también profeso que la seguridad es primero... En mi periodo de bombero y brigadista, aprendí mucho sobre los peores resultados que puede generar un siniestro. Prefiero prevenir, así como estar preparado. Los simulacros son farzas irreales que, si se repiten constantemente, pueden generar un beneficio notorio ante el control de un siniestro, pero siempre y cuando la actividad simulada haya logrado ser mecanizada por los participantes; quiero decir, un simulacro una vez cada 5 años son tan útiles como "el peso en el piso del baño" (léanse entradas anteriores).Sin embargo, la parodia de simulacro de evacuación a la que fuimos sometidos, no previene ni prepara. El primer infortunio fue que invertimos dos días en asistir a unas conferencias sobre seguridad y formación de brigadas, de las cuales no se generó ninguna brigada y la única cosa segura es que el avance de ciencia se detuvo porque sus esbirros no fueron capaces de generar conocimiento (que no trabajamos, pues). Y no que me moleste no trabajar, pero si derrocharé holgazanería, será acompañado de bebidas fermentadas, buena conversación y compañía agradable; definitivamente ninguna de estas condiciones se satisfizo en aquellas conferencias.

Una vez que se nos calificó de “capaces” para sobrevivir al simulacro, se nos indicó que el simulacro debería ser sorpresa, pero que por razones de tiempo (no del nuestro, claro) el simulacro sería a las 12pm, para esperar la llegada del rector de nuestra autónoma universidad. Irónicamente, el simulacro en realidad fue sorpresivo, porque el rector no llegó a la hora acordada sino 2 horas después, aproximadamente. Lo que sucedió a continuación será mejor relatarlo a partir de las imágenes que reviven aquellos momentos llenos de angustia... Aquí las fotografías, un pequeño serial visual que permitirá un mejor desarrollo de mis ideas:

Fig. 1: El trabajo se desarrollaba normalmente en el laboratorio. Los miembros de nuestro grupo de trabajo son dedicados y responsables. Siempre dando todo por el desarrollo del conocimiento y el bien de la humanidad.


Fig. 2: Al sonar de las alarmas, conservamos la calma y nos dispusimos a evacuar nuestro recinto de trabajo.


Fig. 3: Algunos decidieron cargar la ocasión con un realismo excepcional, en una actitud casi verídica.


Fig. 4: Obedecimos todas y cada una de las indicaciones, así como todos y cada uno de los señalamientos.


Fig. 5: Algunos, incluso, mostraron muecas de terror ante la catástrofe inminente.


Fig. 6: Había una gran cantidad de involucrados en el fatídico evento. Por fortuna, no hubo lesionados.


Fig. 7: Por supuesto que, los sobrevivientes, quisimos conmemorar el evento que había unido nuestras vidas de forma perenne.


Fig. 8: Algunos no podían contener el llanto ante la inefable emoción de seguir viviendo.


Fig. 9: Por último, se nos felicitó con gran emoción; y se otorgaron reconocimientos a aquellos que verdaderamente había vivido la experiencia de manera más intensa, pero que por alguna razón no participaron con nosotros; es decir, premiaron a los organizadores. Si se reflexiona a profundidad, tiene mucho sentido. Ellos organizan cómo fingiremos nosotros, mientras ellos fingen que no capacitan, nostros fingimos cooperar, todos fingimos una catástrofe y al final fingimos que agradecemos.

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