domingo, 19 de abril de 2009

La influencia de los animales en la vida moderna o De las raíces primitivas de la sociedad consumista


Ir al supermercado es toda una experiencia. No sólo por los asegunes que implica la operación, tales como: encontrar estacionamiento, esquivar a los franeleros y a los vendedores de tarjetas de crédito, ser atendido de malagana por los dependientes (principalmente en la sección de carnes y embutidos), el temor de la cuenta en dos o tres dígitos aún comprando lo indispensable, el embolsado ilógico-caótico-voluntarioso-maldoso de los cerillitos, etc… A mi parecer, lo más interesante es la extraña y maravillosa relación entre los animales y los productos que consumimos ¿A qué me refiero? Tomemos un producto, por ejemplo, los cereales. Existen muy diversos tipos de cereales, y casi todos ellos exhiben un animal en su presentación. El animal y la naturaleza del producto, parecen no tener ninguna relación. No me explico qué parte de un tigre podría estar representada por una zucarita – ¿caspa tal vez? – ni qué aberrante secreción de un elefante se emula en un chococrispy… Lo que sí puedo asegurar es que he observado los comportamientos más bizarros dentro de las promociones televisivas de dichos alimentos. He aquí un análisis profundo de la compleja psicología de las mascotas de los cereales en televisión:
  • El tigre Antonio: Este sujeto, también conocido como “Tigre Toño”, pasa su día incitando a los niños a incrementar su rendimiento en los deportes y otras actividades (nótese, todas de naturaleza deportiva) al consumir un plato de grrrrriquísimas zucaritas. Los menores ven sus habilidades aumentadas por el consumo del producto, es decir, el tigre Toño es una especie de distribuidor de esteroides anabólicos que hacen a los deportistas de menor edad incrementar su rendimiento. Estos deportistas caen en el consumo de dicha droga por la falta de padres, entrenadores o cualquier guía adulta en su vida (ya que éstos nunca han aparecido).
  • Melvin el elefante africano: Melvin utiliza niños para hacer todo tipo de tares denigrantes y exhaustivas, como atrapar criminales, operar submarinos, etc. Los alimenta sólo cuando éstos pueriles obreros han perdido la fuerza y las energías para seguir con sus explotadoras labores. Me recuerda la historia de la morsa y el carpintero, en Alicia en el país de las maravillas, una interesante alegoría del capitalismo.
  • Sam el tucán: Esta colorida ave maneja un hogar disfuncional donde, sin poseer esposa o pareja, posee una personalidad y carácter espantadizo, con esbozos de matrona. A mi parecer, Sam el tucán, es el tío raro amalgama de solterón-solterona que ha pasado la vida de solterón cuidando a los hijos que sus parientes van a aventarle por no tener nada mejor que hacer. Sam se encarga de tres sobrinos al parecer abandonados por sus padres. Esta familia disfuncional es maltratada constantemente por el aroma o color de los froot-loops: Pueden ser arrojados por un arcoiris, suspendidos en el aire por un froot-loop de algún nuevo sabor, sufrir secuestros o robos a manos de villanos seducidos por dicha esencia que, a mi gusto, parece tener una malignidad nata y ninguna fidelidad hacia la familia de los tucanes.
  • El conejo Trix: Este adicto frustrado busca incesantemente consumir el producto que promociona ¿Qué extraña deuda kármica ha caído sobre el conejo de Trix para no permitirle nunca consumir su adorado cereal? ¿Por qué el universo ha decidido atormentar a este miserable conejo? Esto podría considerarse crueldad contra los animales, ya que los niños no tienen ningún reparo al consumir el codiciado y colorido cereal frente al conejo. Esta actividad genera niños envidiosos y desconsiderados con las necesidades de los demás.
  • El conejo Quick: Este es el único animal que consume el cereal en cuestión (curioso, ¿Cierto?). Pienso que al consumir él mismo el producto que comercializa, envía una inconsciente señal de confianza a los espectadores, donde muestra que el consumo del producto es seguro y sin consecuencias… Sin embargo, las actividades en las que dicho conejo implica a los infantes son, siempre, de naturaleza delictiva. El conejo incita a la desobediencia cuando lleva cereal Quick a los niños castigados en sus habitaciones; incita al robo cuando extraen de bóvedas y alacenas las cajas de esférico cereal; en general, el conejo Quick aparente ser un animal amable y alegre, cuando en realidad es un ser vil, manipulador y execrable que dará la espalda a sus lacayos cuando sean descubiertos por cualquier autoridad.
La lista puede ser interminable, ya que cada cereal posee senda mascota, sin embargo, creo que punto ha quedado demostrado. Existen muchos otros productos que pueden caer en este análisis: Los pingüinos son utilizados en diversos productos, así como los gallos, reptiles, diversos animales de granja (muchos de ellos antropomorfos) e incluso híbridos humano-caricatura, como el famoso caso de Francisco Pantera, adolescente adicto a los esteroides.
No es de mi interés enviar un mensaje de salud o activismo sobre estas imágenes que se envían todos los días a los consumidores, sólo me parece interesante la disfuncionalidad que los publicistas creen que encontramos admirable y encantadora.

Fig. 1: Tigre, "Toño", Antonio: posible distribuidor de anabólicos infantiles.

Fig. 2: Sam el Tucán, sospechoso de trata de blancas.
Fig. 3: Conejo Trix, miserable y frustada criatura adicta.

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