sábado, 18 de abril de 2009

El misterio del calzado eléctrico o De la ecumene encerrada en cada cabeza


Alguna vez caminaba por la calle y llegó a mi atención un fenómeno que he conocido desde la infancia. Todos lo hemos presenciado, ya sea en su origen o sus consecuencias. Este acaecimiento, y lo aseguro implacablemente, ha ocupado nuestra mente aunque fuere por unos segundos. Diversas teorías se han generado para tratar de explicar el origen, tal vez tantas teorías como observadores. Esperando que este largo preámbulo haya generado la expectación necesaria, entraré en materia: ¿De dónde vienen los tenis colgados en los cables de la luz?

Verán, cuando era yo un amasijo de puerilidad e ilusión, observé por primera vez un par de tenis colgados en cierta línea eléctrica por casa de mi abuela materna. La zona en la que mi abuela vivía era, en realidad, un barrio de antigüedad donde una podía sentirse viajar a través del tiempo por un invisible hoyo de gusano a la infancia de mi madre, con toda la rudimentaridad que esto implica. Cuando observé al calzado suspendido de la línea eléctrica, generé un pensamiento inmediato que intentó satisfacer la curiosidad humana con una lógica infantil… Mi conclusión fue: “Los zapatos están colgados ahí porque se mojaron y tienen que dejarlos al sol para que se sequen”. Claro que mi perspicacia no llegó muy lejos cuando la pregunta “¿Cómo los bajarán?” mutiló de lleno mi hipótesis. Sin embargo, la atención de un niño es pequeña y, cual mapache, algo brillante distrajo mi atención (suceso que me sucede a la fecha).

Años después (bueno, décadas) he retomado esta reflexión y descubrí dos posibles razones.

  • Algún maloso ha despojado de su calzado a un incauto y lo lanzó, amarrado por las agujetas, hacia la línea eléctrica. Esto es con el sólo propósito de generar un emblema de su maldad, visible para todos aquellos que transiten por ahí. Una especie de faro de Alejandría del pandillerismo.
  • Cuando un par de zapatos ha cumplido su ciclo de vida, su dueño decide dejar su huella en el mundo. Al lanzar los zapatos al alambrado, un legado ostentoso es creado para que aquellos que pasen, piensen “Aquellos zapatos fueron lanzados por Teofilito… Que admirable es ese muchacho.” Bueno, aclaro que lo anterior sólo sucede en la cabeza del autor de la travesura, porque en la cabeza de los espectadores, los zapatos generan una hipótesis diferente a su existencia (propósito aclaratorio de este texto).

Después de comentar esta teoría con otras personas, se me han propuesto diversas ocurrencias para la aparición del calzado en las líneas eléctricas:

  • Ropero de trotamundos.
  • Motivación puramente decorativa para la barriada.
  • Emblema representativo que marca el territorio de alguna pandilla; sin embargo, no se aclaró si el número, modelo o color del zapato tenía alguna implicación. Por decir, "la pandilla de los mocasines café número 8" posee un territorio que conlinda con "la pandilla de la zapatilla roja número 3", estos últimos, han estado sufriendo por su elección de calzado, ya que otras pandillas más "botudas" los discriminan ante la feminidad de su emblema.
  • Casa-habitación para aves.
  • Juego de “escondidas” muy cruel.
  • Implemento de deslizamiento sobre línea colgante a la James Bond en región 4.
  • Regalo suicida que escapó del trineo de Santa Claus. NOTA: Resulta interesante pensar que el índice de aparición de los “zapatos colgantes” se incrementa después de las fiestas navideñas. Esto puede señalar que: Hay zapatos nuevos, ó no era el regalo esperado.
  • Si la electricidad es un flujo de electrones, y los electrones brincan de átomo a átomo, es evidente que deberán usar tenis.
  • Indicador de luto mortuorio (especie de variación del moño negro), por aquello de "colgó los tenis".


Como se ha postulado, hay tantas hipótesis como espectadores. No pretendo generar una verdad universal a este respecto, dado que a mi sapiencia, sólo la mente del perpetrador posee la motivación particular por la cual se presenta la colocación del calzado en la red eléctrica. Sin embargo, sí considero que incluso ni el “lanzador de calzado” mismo, está consciente de la motivación de su proceder.


Fig. 1: Especímen, clasificación zapato tenis color blanco, uso medio.


Fig. 2: Pequeña reunión suspendida de congéneres.

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