El otro día escuché, por centésima vez, la frase “triangulo amoroso”... Como es de esperarse, mi mente comenzó a cavilar en esta idea. En un triángulo cualquiera, cada vértice está unido a los otros dos por sendos lados. En la situación de que uno de los miembros de una pareja sostenga una relación adúltera con algún otro individuo, indicaría que sólo una de las aristas de la figura geométrica posee una unión con ambos vértices restantes. Tomando lo anterior, en realidad aquello que no reparamos en llamar “triangulo amoroso” es en realidad un “ángulo amoroso”, ya que la condición de las interacciones personales en dicha circunstancia es análoga a un ángulo. De lo anterior concluyo que la fusión entre la geometría y la disposición de las relaciones humanas requiere un análisis profundo, y no una frase dominguera, simplista y poco reflexiva. De aquí que he generado los siguientes postulados:
Geometrías lineales amorosas:
- Sea una pareja cualquiera, donde A es pareja de B, a esta disposición se le llamará “segmento amoroso” o “pareja”. (fig. 1)
- Sea un individuo cualquiera A, que sostiene relaciones con B, C, D y E, a esta disposición se le conocerá como “unión de segmentos amorosos” u “origen amoroso en A” o “disposición Mauricio Garcés”. (fig. 2)
- Sea una pareja cualquiera, donde A es pareja de B, y A posee una relación oculta con C, a esta disposición se le llamará “ángulo amoroso” o “bigamia”. (fig. 3)
- Sea una pareja cualquiera, donde A es pareja de B, y A posee una relación adúltera con C al tiempo que B se relaciona pecaminosamente con C, a esta disposición se le llamará “Línea quebrada amorosa” o “cadena de infieles”. Esta disposición es expandible a un número infinito de quiebres, es decir, una unión sucesiva de bígamos... (fig. 4)
Geometrías poligonales amorosas:
- Sea una pareja cualquiera, donde A es pareja de B, y A sostiene una relación extramarital con C, mientras que B y C son bisexuales y sostienen un amorío, a esta disposición se le llamará “triángulo amoroso”, “fantasía masculina” o “threesome”. (fig. 5)
- Sea una pareja cualquiera, donde A es pareja de B, y A se relaciona amorosamente con C mientras que B flirtea con D, donde C y D forman otra pareja, a esta disposición se le conocerá como “cuadrado amoroso” o “swingers”. (fig. 6)
- De acuerdo a los postulados anteriores, esta condición puede ser expandible a un polígono de lados infinitos, que se llamará “polígono amoroso” o “ciclo de engaños”. (fig. 7)
Geometrías diagonales amorosas:
- Sea una pareja cualquiera, donde A es pareja de B, y A se relaciona amorosamente con C mientras que B flirtea con D, donde C y D forman otra pareja pero además D y A se relacionan de forma indecorosa, a esta disposición se le conocerá como “cuadrado diagonal amoroso” u “orgía de primer nivel”. (fig. 8)
- Dado que las geometrías diagonales pueden ser complejas en su definición escrita, sólo abordaré los casos superiores como ejemplos gráficos en las figuras 9, 10 y 11.
De acuerdo al tratado geométrico-amoroso anterior, ahora es posible una verdadera amalgama entre la ciencia de Euclides y las relaciones interpersonales. Por supuesto, este tratado es sencillo y futuros estudios pueden llevar estos postulados a la geometría hiperbólica y platónica (poliedros). Quiero hacer notar que este estudio tuvo su origen en la inexactitud del lenguaje, pero impacta de forma definitiva al concepto y descripción de las circunstancias de aquellos infieles que carecían de una clasificación adecuada para su modus vivendi.
Por último, creo que estas razones geométricas pueden aplicarse también a otros sentimientos humanos, como la amistad, la confianza y ¡Hasta la vergüenza! Sólo requiere aplicar un pequeño cambio de nomenclatura.

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